Haz visible lo que el visitante necesita saber
Una persona que llega a tu web debería poder reconocer qué haces, para quién lo haces y cómo continuar. Escribe esos tres elementos antes de elegir una animación o una composición visual.
Por ejemplo, “Creamos agentes de IA para atención por mensajes y llamadas” explica un servicio. A continuación puedes mostrar un ejemplo, describir sus límites y ofrecer una conversación para evaluar si encaja con el negocio del visitante.
Convierte el portafolio en evidencia
Una lista de proyectos permite explorar. Una ficha bien preparada ayuda a comprender el trabajo: qué problema existía, qué se diseñó y cuál fue tu aportación. Usa capturas reales y describe resultados que puedas respaldar.
Si aún no tienes métricas de un proyecto, puedes mostrar su funcionamiento y explicar las decisiones de diseño. Una afirmación específica y comprobable permite evaluar mejor tu trabajo que una promesa general.
Da sentido a cada acción
“Reservar asesoría personalizada” y “Agendar una conversación” pueden llevar a experiencias distintas. Los textos del botón y de la sección deben ayudar a elegir entre ellas. Comprueba el destino y explica qué puede esperar la persona sin inventar duración, precio o condiciones.
En móvil, revisa que se pueda leer el contenido, abrir el menú y pulsar las acciones sin depender de pasar el cursor. Prueba también un recorrido con teclado: el foco debe ser visible y el orden debe tener sentido.
Evalúa la experiencia completa
La revisión no termina en la portada. Abre un proyecto, lee un artículo y completa el recorrido hasta el contacto. Observa si los títulos orientan, si las imágenes cargan y si los enlaces llevan al lugar correcto.
Los criterios de Webby incluyen contenido, estructura, diseño, funcionamiento, interacción, innovación y experiencia general. Esa mirada sirve como referencia para revisar cómo trabajan juntas las piezas de una web.
Lectura de referencia: Criterios de evaluación de The Webby Awards